Este memorial es célebre.
Sarah pasó los primeros 4 años de su vida en Bretaña al cuidado de un ama de cría. En esta época sufrió un accidente que muchos años después le acarrearía graves problemas de salud. Cayó por una ventana rompiéndose la rodilla derecha. Aunque sanó sin problemas, la rodilla le quedó delicada para siempre y en 1914 a causa de una dolorosísima inflamación de esa misma rodilla tuvieron que amputarle la pierna derecha.
En 1864 conoció a uno de los grandes amores de su vida, Charles-Joseph Lamoral, príncipe de Ligne. Inició una apasionada relación con él, hasta que quedó embarazada y el príncipe la abandonó. El 22 de diciembre de 1864 dio a luz a su único hijo, Maurice Bernhardt.
Sin un oficio y habiendo fracasado momentáneamente en el mundo del teatro, siguió los pasos de su madre convirtiéndose en una cortesana de lujo. Sarah no abandonó su actividad como cortesana hasta que su carrera teatral se hubo afianzado con éxito y pudo mantenerse sólo con el trabajo que le reportaba el teatro.
Su estilo de actuación se basaba en la naturalidad. Detestaba profundamente las viejas normas del teatro francés donde los actores declamaban histriónicamente y hacían gestos sobreactuados.
Aparte de su profesión de actriz, se interesó por la escultura y la pintura, llegando a exponer en el Salón de París varias veces, entre los años 1874 y 1896. Recibió distintos premios y menciones honoríficas en ambas disciplinas.
Tras su espectacular éxito en Inglaterra decidió hacer su primera gira americana. El éxito fue tal que le habilitaron un tren con siete vagones de lujo llamado "Sarah Bernhardt Special" de uso exclusivo de la actriz.
Siempre tuvo muy mala suerte en los juegos de azar, tanta, que algunos jugadores supersticiosos no la querían tener cerca en la mesa de juego cuando Bernhardt jugaba en los Casinos de Montecarlo o Niza.
Es cierto que Sarah Bernhardt poseía un ataúd y que solía dormir dentro de él, lo compró ella misma, ya que sentía una fascinación especial por los temas fúnebres. Llegó incluso a dejarse fotografiar metida en un ataúd haciéndose la muerta. Las fotografías se comercializaron y tuvieron un gran éxito. Hoy en día todavía se pueden encontrar en mercados de antiguo o en colecciones privadas.
De joven, durante una época en que necesitaba dinero, posó desnuda para el fotógrafo Nadar.
Le gustaban los animales y llegó a tener, en distintas épocas de su vida, un león, un tigre, loros, un mono llamado Darwin, un cocodrilo y varios perros.
Fue la primera actriz en representar tanto el papel de Hamlet como el de Ofelia.