Este memorial es célebre.
Su gran versatilidad y calidad como intérprete le permitieron trabajar en todo tipo de películas.
Comenzó trabajando en el teatro en Londres, para luego pasar a protagonizar en 1929 varias producciones británicas. Con estas películas fue descubierto por Hollywood que no tardó en reclutarle.
A partir de mitad de los años 30 ya es una estrella, y protagoniza películas importantesEn los años cuarenta su estrella continúa creciendo y trabaja con grandes directores como Cecil B. DeMille en Piratas del Caribe (donde se tiene que enfrentar con John Wayne) y Billy Wilder en El Mayor y la menor.
Este gran momento culmina con una nueva película de Billy Wilder, Días sin huella, con la que gana el premio Óscar de la Academia de Hollywood y el galardón a la mejor actuación masculina en el Festival de Cannes.
Sin embargo este éxito en lugar de consolidar su carrera le hace comenzar su declive, sobre todo destaca su gran interpretación en Crimen perfecto de Alfred Hitchcock donde es el marido que planea matar a su esposa interpretada por Grace Kelly.
En 1955 dirige su primera película, que también protagoniza: se trata de un western títulado Un hombre solo.
En 1970 trabajó en una de las últimas películas importantes, Love Story, una película que fue todo un éxito en su momento basado en el best seller de Erich Segal y dirigida por Arthur Hiller. Sirvió para convertir en estrellas momentáneas a Ryan O'Neal y a Ali MacGraw, teniendo Milland que conformarse con interpretar al despótico padre del protagonista.
Continuó trabajando hasta el momento de su muerte.