Este memorial es célebre.
Su rostro está considerado como el más perfecto que ha dado el cine hasta el momento y su precoz retiro con apenas 36 años contribuyó a engrandecer su leyenda .
Inició su carrera como actriz en Suecia, en la época del cine mudo, donde participó en varias producciones como extra y en otras dos junto al director Mauritz Stiller, quien también sería contratado por Hollywood.
Fue conocida con los apodos de «La divina» y «La mujer que no ríe» debido al rictus serio de su rostro, sólo interrumpido en una escena de su memorable filme Ninotchka donde suelta sorpresivamente una carcajada. Esta excepción hizo correr ríos de tinta en los periódicos con el titular «La Garbo ríe».
El ascenso de Greta Garbo como estrella fue en los últimos años del cine mudo, pero la llegada del sonoro no la perjudicó como a Mary Pickford, Gloria Swanson y otras divas del momento.
Aunque las novedosas películas con sonido delataban su fuerte acento sueco, Garbo retuvo y reforzó su estrellato, y ya con su primera película sonora (Anna Christie de Clarence Brown) fue nominada al premio Oscar.
Fue nominada como mejor actriz por la Academia Americana de Cine en 1930, 1932, 1937 y 1939, pero nunca recibió un Óscar, olvido que años más tarde la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas decidió enmendar con un Óscar honorífico en 1954 que rechazó, porque según sus propias palabras " no quería verle la cara a nadie".
Su última entrevista fue tan breve como sorprendente: el periodista empezó diciendo «Yo me pregunto...» y ella le interrumpió y se marchó diciendo «¿Por qué preguntarse?».
Su vida siempre estuvo rodeada de misterio y de múltiples preguntas que jamás respondió. Se retiró a edad muy temprana y vivió el resto de su vida casi recluida.
Murió en Nueva York a los 84 años de edad. En junio del 1999 sus cenizas fueron enterradas en el cementerio Skogskyrkogarden en Estocolmo.