Este memorial es célebre.
Como actriz fue nominada a un Óscar, siendo la segunda afroamericana en conseguirlo después de Hattie McDaniel.
A pesar de ser adoptada por su abuela, nunca llegó a vivir más de quince meses seguidos en el mismo lugar. Sus recuerdos personales inciden en la falta de ambiente familiar y la ausencia de niñez en un sentido tradicional.
Se casó a los 13 años, pero dejó pronto a su marido, que abusaba de ella, y se convirtió en sirvienta en un hotel de Filadelfia, trabajando por 4.75 dólares a la semana.
En 1933 trabajó en el Cotton Club de Harlem y luego en Broadway la primera mujer de color en un show blanco de Broadway. Llegó a ser la cantante mejor pagada de la calle neoyorkina.
En 1983 fue incorporada al Hall de la Fama Gospel y en 1994 se publicó un sello postal en su memoria.