Las Flores perviven en la calle Téllez

Han pasado ya 7 años de los atentados en los trenes de Madrid, pero este día sigue y seguirá siendo uno de los días más tristes y duros en la historia de España. El onceeme es una fecha maldita y es difícil sobreponerse a aquellas horas en las que las ambulancias se convirtieron en coches fúnebres.

Paseo a menudo por esa zona y ayer hice estas fotografías a la valla por la que saltaron los que escapaban de los vagones y por las que entraron todos los vecinos que, aquel día abrieron sus casas y sus corazones para hacer lo que buenamente estaba en su mano.

Los médicos de la maestranza (el centro clínico), no podrán olvidar esas horas en las que no paraban de entrar heridos. Ni la dueña de la floristería, ni el farmacéutico,.. Dicen que en las casas no quedaron mantas y los supermercados, sin botellas de agua. Fuego y Sed. También dicen que muchos de esos vecinos, han vendido sus casas y se han marchado.

En los aledaños a esta calle madrileña, hay un parque infantil, una cancha de paddle y una piscina olímpica. También hay una fuente con chorros que salen del suelo y en verano rebosa con las risas de los niños.

A veces, voy por allí a la carrera, ajetreada en recados, a veces, con mayor sosiego, me siento en un banco del parque y veo pasar los trenes... y casi siempre hay un momento para detener la mirada en la valla donde las flores perviven.

Marta



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